jueves, 26 de mayo de 2011

Caza de brujas

Después de casi tres semanas sin publicar nada os dejo un par de apuntes sobre la caza de brujas en los Estados Unidos.

Para impedir la penetración nazi en los Estados Unidos fue creado en 1938 el Comité de Actividades Antiamericanas. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, su patrocinador, el senador Mc Carthy, consiguió reactivarlo cuando estaba a punto de ser disuelto. La Guerra Fría dotaría a este Comité de un objetivo claro: la represión del comunismo en los Estados Unidos. Espoleadas por Mc Carthy *McCarthy, las sesiones del Comité de Actividades Antiamericanas, en un clima de sospecha alimentado por la difamación y los rumores, descubrieron efectivamente algunos culpables pero a expensas de perseguir a muchos inocentes-
Así, durante este período conocido como caza de brujas, la "gran" nación democrática bordeó la tentación fascista.
El método: la delación.
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Olvidando el principio jurídico de la presunción de inocencia, ante cualquier denuncia el Comité aplicaba la presunción de culpabilidad y era el acusado quien debía desmentir y demostrar su no pertenencia o simpatía por el Partido Comunista. Los que reconocían su culpa, podían “lavarla” delatando sus camaradas. El clima de delación se extendió por algunos círculos culturales y tuvo su momento culminante en las audiencias del Comité en 1951. El récord fue batido por el guionista de cine Martín Berkeley al denunciar 162 nombres de presuntas infiltrados en la industria cinematográfica.
De esta manera, se confeccionaron listas negras. La publicada por el Congreso en 1952 incluía 342 nombres de «antiamericanos», a los que no se debía proporcionar trabajo en ninguna actividad.
Más importante fue el proceso seguido contra los esposos Julios y Ethel Rosenberg (1950-1953), acusados de pasar secretos atómicos en Rusia. Detenidos por el FBI, fueron declarados culpables sin pruebas suficientes y condenados a muerte. A pesar de la campaña internacional en favor suyo fueron ejecutados en la silla eléctrica en la prisión de Sing el 19 de junio de 1953.


«Caza de brujas» de Hollywood.

Uno de los blancos de la inquisición política fue el mundo del cine, entre otras razones porque la audiencia a directores y actores famosos proporcionó a los miembros del Comité una extraordinaria publicidad.
Entre las víctimas de la histeria anticomunistas hace falta recordar a Charles Chaplin. Su confesión de que nunca había sido comunista ni había pertenecido a ningún partido no impidió que supiera que sería citado a declarar. Decidió no volver A Estados Unidos y fijó su residencia en Suiza.


— ¿Es Charles Chaplin su verdadero nombre?
— Sí.
Algunas personas dicen que su nombre es... (aquí mencionó un nombre de evidente sonido extranjero) y que usted es originario de Galitzia.
— No. Mi nombre es Charles Chaplin, como mi padre, y nací en Londres, Inglaterra.
— ¿Dice usted que no ha sido nunca comunista?
— Nunca. No he formado parte jamás de una organización política en mi vida.
— Usted pronunció un discurso en el que dijo «camaradas». ¿Qué quería usted dar a entender con eso?
— Exactamente eso. Busqué la palabra en el diccionario. Los comunistas no tienen la exclusiva de esa palabra.
Continuó con preguntas por el estilo; luego, de repente inquirió:
— ¿Ha cometido usted alguna vez adulterio?
— Óigame —le contesté—, si está buscando una argucia para echarme del país, dígamelo y arreglaré mis asuntos de acuerdo con ello, porque no deseo permanecer en ninguna parte donde se me considere perso¬na non grata.

— Oh, no! —me dijo—; es una pre¬gunta que se hace al tramitar todos los permisos para una nueva entrada.
— ¿Cuál es la definición de «adulterio»? —pregunté.
Los dos buscamos en el diccionario.
- Significa" fornicación con la esposa de otro hombre" - me dijo
Reflexioné un momento
- No, que yo sepa -le dije
- Si este país fuese invadido, ¿lucharía por defenderlo?
- Con toda seguridad, quiero a esta Nación, aquí tengo mi hogar y aquí he vivido durante 40 años -contesté
- Pero Ud. no se ha hecho ciudadano americano.
- No hay ninguna ley en contra de eso. Sin embargo pago aquí mis impuestos.
- Pero ¿por qué sigue las consignas del parido?
- Si Ud. me dice lo que son las consignas del partido y de qué partido podré contestarle si las sigo o no.

domingo, 1 de mayo de 2011

1 de mayo, 1886

La desmemoria 4

Chicago está llena de fábricas. Hay fábricas hasta en pleno centro de la ciudad, en torno al edificio más alto del mundo. Chicago está llena de fábricas, Chicago está llena de obreros.
Al llegar al barrio de Heymarket, pido a mis amigos que me muestren el lugar donde fueron ahorcados en 1886, aquellos obreros que el mundo entero saluda cada 1º de Mayo
- Ha de ser por aquí - me dicen. Pero nadie sabe. Ninguna estatua se ha erigido en memoria de los mártires de Chicago en la ciudad de Chicago. Ni estatua, ni monolito, ni placa de bronce, ni nada.

El primero de mayo es el único día verdaderamente universal de la humanidad entera, el único día donde coinciden todas las historias y todas las geografías, todas las lenguas y las religiones y las culturas del mundo; pero en los Estados Unidos, el primero de mayo es un día cualquiera. Ese día, la gente trabaja normalmente, y nadie, o casi nadie, recuerda que los derechos de la clase obrera no han brotado de la oreja de una cabra, ni de la mano de Dios o del amo.

Tras la inútil exploración de Heymarket, mis amigos me llevan a conocer la mejor librería de la ciudad. Y allí, por pura curiosidad, por pura casualidad, descubro un viejo cartel que está como esperándome, metido entre muchos otros carteles de cine y música rock. El cartel reproduce un proverbio del África: Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacería seguirán glorificando al cazador.

Eduardo Galeano. El libro de los abrazos.