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domingo, 1 de mayo de 2011

1 de mayo, 1886

La desmemoria 4

Chicago está llena de fábricas. Hay fábricas hasta en pleno centro de la ciudad, en torno al edificio más alto del mundo. Chicago está llena de fábricas, Chicago está llena de obreros.
Al llegar al barrio de Heymarket, pido a mis amigos que me muestren el lugar donde fueron ahorcados en 1886, aquellos obreros que el mundo entero saluda cada 1º de Mayo
- Ha de ser por aquí - me dicen. Pero nadie sabe. Ninguna estatua se ha erigido en memoria de los mártires de Chicago en la ciudad de Chicago. Ni estatua, ni monolito, ni placa de bronce, ni nada.

El primero de mayo es el único día verdaderamente universal de la humanidad entera, el único día donde coinciden todas las historias y todas las geografías, todas las lenguas y las religiones y las culturas del mundo; pero en los Estados Unidos, el primero de mayo es un día cualquiera. Ese día, la gente trabaja normalmente, y nadie, o casi nadie, recuerda que los derechos de la clase obrera no han brotado de la oreja de una cabra, ni de la mano de Dios o del amo.

Tras la inútil exploración de Heymarket, mis amigos me llevan a conocer la mejor librería de la ciudad. Y allí, por pura curiosidad, por pura casualidad, descubro un viejo cartel que está como esperándome, metido entre muchos otros carteles de cine y música rock. El cartel reproduce un proverbio del África: Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacería seguirán glorificando al cazador.

Eduardo Galeano. El libro de los abrazos.

miércoles, 20 de octubre de 2010

De símbolos I

Ayer en el 4ºC, al leer el siguiente texto de Galeano, alguien comentaba que no sabía a qué se refería con el primer párrafo:

Olympia

Son femeninos los símbolos de la revolución francesa, mujeres de mármol o bronce, poderosas tetas desnudas, gorros frigios, banderas al viento.
Pero la revolución proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, y cuando la militante revolucionaria Olympia de Gouges propuso la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, marchó presa, el Tribunal Revolucionario la sentenció y la guillotina le cortó la cabeza.
Al pie del cadalso, Olympia preguntó:
—Si las mujeres estamos capacitadas para subir a la guillotina, ¿por qué no podemos subir a las tribunas públicas?
No podían. No podían hablar, no podían votar. La Convención, el Parlamento revolucionario, había clausurado todas las asociaciones políticas femeninas y había prohibido que las mujeres discutieran con los hombres en pie de igualdad.
Las compañeras de lucha de Olympia de Gouges fueron encerradas en el manicomio. Y poco después de su ejecución, fue el turno de Manon Roland. Manon era la esposa del ministro del Interior, pero ni eso la salvó. La condenaron por “su antinatural tendencia a la actividad política”. Ella había traicionado su naturaleza femenina, hecha para cuidar el hogar y parir hijos valientes, y había cometido la mortal insolencia de meter la nariz en los masculinos asuntos de Estado.
Y la guillotina volvió a caer.
Eduardo Galeano, Espejos.

Pues efectivamente femeninos son los símbolos de la revolución francesa, empezando por Marianne.

Marianne es la figura alegórica de la libertad y de la república, su personificación. Se la representa como una mujer tocada con el gorro frigio (otro símbolo de la libertad) y simboliza la permanencia de los valores esenciales de la República, “Libertad, Igualdad y Fraternidad”. En ocasiones con un fusil en una mano y la bandera francesa en la otra, cuando de defender los valores de la República se trata y en otras, más pacífica, encarnando las virtudes de la República.

Logo oficial de la República francesa

La libertad guiando al pueblo, Delacroix 1830
Pero no solo de la República francesa, también de la española:

Las republicas del mundo: Francia como Marianne, Estados Unidos y Suiza representadas en feminas, reciben a la alegoria de la I República española, ante el rechazo de las monarquías, 1873 revista La Flaca.